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Bienvenida menopausia

En una entrevista más o menos reciente, la icónica Isabella Rossellini, con la elegancia y la gracia que siempre la han caracterizado, afirmaba que, si bien se pierde cierta belleza con la llegada de la madurez, el paso de los años podría representar una suerte de libertad e ingravidez. Puesto que, después de tener que responder a tantas obligaciones y a la necesidad de probar muchas cosas, comienza uno a decirse: “si no hago ahora lo que quiero, no lo haré nunca”. Claro, lo dice mientras es el rostro de una conocida marca de cosméticos que se orienta en la actualidad al antienvejecimiento. A pesar de ello, impresiona genuina, pero… bueno, es una gran actriz. Más allá de la estrategia de mercadeo a que sus palabras pudiesen ser funcionales, es un hecho que muchos estamos experimentando el hacernos mayores sin que nos parezca amenazante, muy por el contrario, la vejez puede ofrecer grandes ventajas; siempre y cuando las pensiones de miseria o una salud deteriorada no sean un obstácu...

¡A desvincularnos! (Algo sobre teoría del apego)

Resulta más o menos intuitivo suponer que la forma en que pensamos, sentimos y actuamos en la adultez tiene su raíz en nuestras experiencias de infancia y adolescencia. Pero es a Freud a quien debemos la creencia universalmente sostenida de que los desórdenes mentales se originan en las etapas tempranas de nuestro desarrollo, cuando se instalan los desperfectos que impedirán en el futuro salvar ilesos de las dificultades que opone la vida. Aunque ya nadie atribuiría valor genético alguno a las fantasías incestuosas experimentadas durante la niñez. La teoría del apego de John Bowlby sigue representando, después de medio siglo de haber sido formulada, la misma majadería. Que los niños puedan, según dicha mirada, explorar lejos de su madre u otra figura sustituta, con la confianza de que contarán con ella en caso de sufrir alguna aflicción -lo que es denominado patrón vincular de base segura-, garantizará que sean adultos “resilientes”, es decir, no vulnerables a padecer patologías ps...

Depresión y sus causas III (último post sobre el tema)

  Después de haber revisado algo de la prehistoria de la psiquiatría, intentaré en esta publicación resumir algunas de las más actuales teorías sobre las causas de la depresión, todas las cuales, debo señalarlo, no permiten una compresión ni siquiera aproximada de los factores que intervienen en el origen de este cuadro anímico, como menos aún de la interacción entre los mismos. La OMS, no obstante, se permite afirmar en su página web que la depresión es prevenible mediante, por ejemplo, programas escolares de estimulación de patrones “positivos” de afrontamiento en niños y adolescentes, así como mediante intervenciones para padres de niños con problemas comportamentales, y, también, a través del fomento de programas de ejercicio dirigidos a personas de la tercera edad. En otras palabras, se afirmaría con ello que las personas se deprimen porque no aprendieron a afrontar las dificultades de la vida; o bien porque los padres han sido superados por sus hijos difíciles, y éstos son ...

Depresión y sus causas II

  Ya en los años cuarenta del siglo pasado se observaba que lactantes que debían ser internados en centros clínicos para el tratamiento de alguna enfermedad, obligados como estaban en ese lapso a estar alejados de sus madres, exhibían lo que se denominó entonces hospitalismo o depresión anaclítica. Se perseveraba de esta manera en explicar el origen de la depresión mediante el asunto freudiano de la pérdida del objeto. Dejó de insistirse, sin embargo, en la lógica de la economía libidinal, es decir, en la necesidad de dirigir la libido a un objeto, o redirigirla a otro una vez se liberase del anterior; que era consecuencia del modo en que la teoría psicoanalítica remitía a la primera ley de la termodinámica, o sea, al principio de conservación de la energía. Freud aparentemente olvidaba, en esa referencia, que conservación no sólo dice relación con la indestructibilidad de la energía, sino también con su capacidad de transformación a otra forma de movimiento. Arista que sí sería ...