Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Ansiedad

Limerencia no es amor

  Hace varios años traté a un paciente por un cuadro depresivo cuyo motivo principal de consulta consistía en que se había enamorado de una persona a quien apenas conocía y que ni siquiera había intentado conquistar. La incertidumbre que le provocaba el no saber si podría ser correspondido y la fantasía de efectivamente serlo no sólo consumían energía psíquica, sino que le impedían rendir adecuadamente en el trabajo, aparte de llevarlo a que se alejara de amistades con quienes se frecuentaba. Supuse entonces que el deterioro de su autoestima y la falta de sentido vital que evidenciaba le habían hecho aferrar a esa figura idealizada como la única esperanza de volver a ser feliz. Asumí que la creencia que podía subyacer a dicho “enamoramiento” era la que proponía David Burns en su popular libro Sentirse bien , a propósito de lo que el autor llama, no sin razón, adicción al amor: “No puedo ser pleno y feliz si alguien no me ama. El amor es necesario para ser feliz”. No había escuc...

Salud mental y tecnología digital

 Inspirada por la lectura de "Lo Imprevisible" de Marta García Aller, la estudiante de periodismo Alejandra Ruzek Masson propuso entrevistarme acerca del modo en que la impaciencia se ha ido apoderando de quienes consumen contenido virtual. Le agradezco que me haya considerado para ayudarle en esta tarea y, de paso, poder expresar lo que tentativamente he concluido sobre tan serio asunto. También agradezco que de modo tan gentil me permitiera publicar aquí la entrevista. Deseando que con su publicación ustedes, mis pacientes, puedan contar con elementos de juicio, que quizás aún no hayan contemplado, sobre lo que la tecnología digital está determinando para ustedes mismos como para sus hijos o nietos.   1. La Impaciencia y la Neurobiología • Considerando la gratificación inmediata que ofrecen las plataformas digitales (notificaciones, scroll infinito), ¿cómo cree que este bucle de recompensa instantánea afecta a los circuitos de dopamina en el cerebro, y qué implicaci...

Para preocupadiz@s

  Pretendo mostrarles en este post con un ejemplo de qué modo funciona la ansiedad patológica. Aclaro que, pese a que no aparece ningún dato específico con que pudiese ser identificado el sujeto de este caso, de todos modos sólo me dispuse a publicarlo una vez que tuve su consentimiento. Se trata de un paciente de género masculino, de mediana edad, padre de familia y que ejerce privadamente su profesión. Utilizaré el nombre de Francisco para referirme a él. En su niñez, recibió insistentemente un mensaje crítico por parte de su madre con respecto a su forma de ser, que le hizo creer que era menos querible y propenso a ser objeto de rechazo social . Cuando era un adolescente, su padre sufrió un abrupto deterioro en su situación económica y, con él, un profundo abatimiento , así como la pérdida de consideración en el círculo social en que se desenvolvía; de lo que Francisco fue testigo. Mientras él mismo, en carne propia, experimentaba el distanciamiento de compañeros de coleg...

¡A desvincularnos! (Algo sobre teoría del apego)

Resulta más o menos intuitivo suponer que la forma en que pensamos, sentimos y actuamos en la adultez tiene su raíz en nuestras experiencias de infancia y adolescencia. Pero es a Freud a quien debemos la creencia universalmente sostenida de que los desórdenes mentales se originan en las etapas tempranas de nuestro desarrollo, cuando se instalan los desperfectos que impedirán en el futuro salvar ilesos de las dificultades que opone la vida. Aunque ya nadie atribuiría valor genético alguno a las fantasías incestuosas experimentadas durante la niñez. La teoría del apego de John Bowlby sigue representando, después de medio siglo de haber sido formulada, la misma majadería. Que los niños puedan, según dicha mirada, explorar lejos de su madre u otra figura sustituta, con la confianza de que contarán con ella en caso de sufrir alguna aflicción -lo que es denominado patrón vincular de base segura-, garantizará que sean adultos “resilientes”, es decir, no vulnerables a padecer patologías ps...