Dormir con el enemigo
Parece muy poco defendible, en la actualidad, considerar la psicopatía (aquí usaremos este término como equivalente de sociopatía y de desorden de personalidad antisocial, aunque no son exactamente sinónimos) como un trastorno mental y, menos aún, como una condición que atenúe la responsabilidad penal. También, como sucede con todo estilo de ser, es menos sostenible que se trate de una forma categorial de personalidad, sino que su clasificación responde más a una de orden dimensional. Quizá el encanto superficial, la falta de empatía, la propensión al engaño e, incluso, no sentir remordimiento, rasgos habituales entre los psicópatas, han sido expresión de la actitud y el comportamiento que muchos de quienes nunca se sospechó que lo fueran llegaron transitoriamente a manifestar, cuando se dieron circunstancias como las siguientes: infidelidad, adicciones o la posibilidad de faltar a las normas cuando obtener un beneficio extra no parezca representar un eventual perjuicio para un...