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Depresión y sus causas III (último post sobre el tema)

  Después de haber revisado algo de la prehistoria de la psiquiatría, intentaré en esta publicación resumir algunas de las más actuales teorías sobre las causas de la depresión, todas las cuales, debo señalarlo, no permiten una compresión ni siquiera aproximada de los factores que intervienen en el origen de este cuadro anímico, como menos aún de la interacción entre los mismos. La OMS, no obstante, se permite afirmar en su página web que la depresión es prevenible mediante, por ejemplo, programas escolares de estimulación de patrones “positivos” de afrontamiento en niños y adolescentes, así como mediante intervenciones para padres de niños con problemas comportamentales, y, también, a través del fomento de programas de ejercicio dirigidos a personas de la tercera edad. En otras palabras, se afirmaría con ello que las personas se deprimen porque no aprendieron a afrontar las dificultades de la vida; o bien porque los padres han sido superados por sus hijos difíciles, y éstos son ...

Depresión y sus causas II

  Ya en los años cuarenta del siglo pasado se observaba que lactantes que debían ser internados en centros clínicos para el tratamiento de alguna enfermedad, obligados como estaban en ese lapso a estar alejados de sus madres, exhibían lo que se denominó entonces hospitalismo o depresión anaclítica. Se perseveraba de esta manera en explicar el origen de la depresión mediante el asunto freudiano de la pérdida del objeto. Dejó de insistirse, sin embargo, en la lógica de la economía libidinal, es decir, en la necesidad de dirigir la libido a un objeto, o redirigirla a otro una vez se liberase del anterior; que era consecuencia del modo en que la teoría psicoanalítica remitía a la primera ley de la termodinámica, o sea, al principio de conservación de la energía. Freud aparentemente olvidaba, en esa referencia, que conservación no sólo dice relación con la indestructibilidad de la energía, sino también con su capacidad de transformación a otra forma de movimiento. Arista que sí sería ...

Depresión y sus causas I

A muchos de los pacientes que padecen un episodio depresivo les inquieta no tener una razón para sentirse así de desanimados. En no pocos casos, ellos mismos suponen que se trata de una especie de castigo; otros lo atribuyen a su propia debilidad (explicación reforzada, lamentablemente, por expresiones de sus cercanos), a un defecto de su naturaleza o a una limitación de su inteligencia, que no les permiten afrontar las dificultades que opone la cotidianidad. Si bien mi respuesta habitual es que, en realidad, las causas se desconocen, y que pese a contar sólo con hipótesis, la respuesta exitosa al tratamiento es altamente probable, quisiera aprovechar esta plataforma para ofrecer una contestación algo más contundente. Que no tengamos claro qué lleva a que las personas se depriman, no es consecuencia de la escasez de investigaciones que apunten a su dilucidación. Por el contrario, se ha especulado y estudiado experimentalmente en abundancia, desde el psicoanálisis, el análisis con...

¿Conciencia plena? (Mindfulness)

  Grandes compañías vienen entrenando a sus empleados en mindfulness desde hace varios años, justificando dicha práctica con que podría beneficiar al capital humano, mejorando el rendimiento laboral y, con éste, la productividad de la empresa. De muchas maneras, se argumenta, el mindfulness garantizaría el aumento de este factor: facilitando la concentración, ayudando con la gestión del estrés, favoreciendo la comunicación y la empatía, y dando fluidez a la creatividad y la innovación. La enumeración de ventajas no acaba ahí, pero nos permite entender el valor que las más grandes corporaciones dan a la implementación de esta estrategia. Cae de cajón, tal y como es subrayado muy pertinentemente en un documento de nuestro Instituto de Salud pública (2018), que el mindfulness “no reduce la carga laboral, pero ayuda a canalizar y gestionar nuestra atención y nos permite responder de forma más funcional, despierta y adaptada a la situación”. A la psiquiatría, por supuesto, le imp...