Pérdida ambigua y sentido
Cuando iniciaba mi práctica en Puerto Varas, conocí a una paciente atribulada entonces por una crisis de fe. Le conturbaba que el dios en que había creído toda su vida hubiese sido tan cruel con Abraham, el patriarca del Génesis , al demandar de él, como prueba de fe, el sacrificio de su hijo, Isaac. Semanas después de haber abordado el asunto conmigo, regresó para expresar que ahora veía las cosas de modo diferente: Dios no había exigido tal sacrificio como prueba de fe para Él -lo que hubiese sido un contrasentido considerando que Dios es omnisciente, y, por tanto, no tenía por qué dudar de Abraham-, sino para que, en esa situación límite, éste se demostrará a sí mismo lo que era capaz de hacer por el Señor. A uno le puede parecer que, con esta nueva mirada, la paciente no atenuó en nada el carácter sádico de la mentada prueba, sin embargo, el sentido descubierto alejó todas las dudas que hasta entonces albergaba. Mi explicación a tal viraje, después de transcurridos tantos año...